
Se dice que vale mas una imagen que mil palabras, y efectivamente es así. A simple vista se aprecia en el gráfico la enorme subida experimentada por la criptomoneda. Una subida en vertical alimentada por los rumores y la buena prensa que se le está dando a este tipo de activos. Esto va en gustos, pero para el mío estos activos son muy peligrosos para el inversor de a pie. Para tener éxito en este tipo de mercado o bien tienes un golpe de suerte o estas delante de las pantallas todo el día. La publicidad que se le está dando a las criptomonedas hace que mucha gente acabe sucumbiendo a su encanto, y no hay nada de malo en ello, de hecho la rentabilidad a día de hoy es manifiesta. Pero, llegados a este punto, ¿sabrá el inversor saltar del barco antes de que se hunda?. Si la respuesta es afirmativa todo va bien, pero si es lo contrario, el no deshacer a tiempo la inversión nos puede hacer perder hasta el último euro. Son inversiones de mucho riesgo y como tales nos pueden ofrecer grandes rentabilidades o hacernos perder mucho dinero.
Básicamente la entrada de este blog es para poner en alerta a posibles despistados ante una mas que previsible caída en la cotización del Bitcoin. Bajo mi humilde opinión, y es solo eso, mi opinión, el Bitcoin se encuentra a las puertas de una fuerte corrección. Todo me hace pensar que estamos ante la próxima burbuja especulativa, y como toda burbuja acabará explotando aunque no sea del agrado de algunos, o sí. Para argumentar todo esto me baso en la alta valoración en la cual se encuentra, tocando los 40.000 dólares, alcanzados estos tras ascender desde los 4000 en los que cotizaba apenas hace un año, ha multiplicado por 10 su valor. Además, los vaivenes que se están produciendo en los últimos días hacen presagiar que su etapa de gloria llega a su fin. Pero el dato más relevante y para mí de mayor valor es el hecho de que todo el mundo habla de la criptodivisa, mucha gente está invertida y otra mucha se apresura en comprar para no perder el tren en el que todos están subidos. Hasta ahí nos lleva la envidia y la avaricia, adjetivos poco recomendables para acercarse al mundo de las inversiones. Pero señores míos, como reza uno de los grandes dichos de la bolsa, que el último euro lo gane otro. Si hemos tenido la suerte de acumular una rentabilidad positiva, creo que ahora es el mejor momento para deshacer nuestra posición.
Suerte a todos y buen trading.











Ya sabemos que en este mundo de la inversión-especulación existe demasiada manipulación y demasiada publicidad engañosa, falsas afirmaciones de lo que se puede ganar o perder en los mercados. Evidentemente nadie tira piedras a su tejado, con lo que nadie muestra su parte negativa o sus malos resultados. Al revés, todo el mundo trata de sacar a relucir las bondades y el buen hacer de un gestor en particular o de toda una compañía en general. Contando con esta premisa, cada uno elige libremente a que información le otorga mayor credibilidad, y que otra simplemente pasa inadvertida. Sin querer yo ganarme la aprobación o la confianza del lector, les he querido traer de manera gráfica como debería ser una curva de rendimientos óptima o que podríamos catalogar como «de libro». Las gráficas y la tabla aportada son las que uso habitualmente para contabilizar mis registros y poder hacer un estudio y un seguimiento de mi operativa. Estos gráficos reflejan mi operativa diaria desde inicio de 2016, anotando por un lado los beneficios y las perdidas generadas diariamente y por otro, la curva de crecimiento patrimonial del total de varias carteras. Se han borrado las cantidades por privacidad y por no ser importantes desde el enfoque práctico que le queremos dar. La lección que podemos extraer de estos gráficos es que aún sufriendo en ciertos momentos algún que otro indeseado drawdown, el patrimonio total de las carteras sigue arrojando ganancias, aumentado día tras día nuestro capital. La curva de rendimiento sufre sus característicos altibajos, pero aún así no se deteriora ante una perdida abultada en una de nuestras operaciones. El crecimiento es constante sustentado por una operativa racional y constatada con el paso del tiempo. No es de extrañar que a día de hoy se haya conseguido una rentabilidad total de las carteras de un 30%, cifra nada despreciable contando que todavía no hemos llegado a mitad de año. Esperemos que el porcentaje a fin de año sea evidentemente mucho mayor.